Episodio 1

Así empezó todo ...

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Episodio 1

Así empezó todo ...

Desde el principio, Rosenbauer ha tenido una prioridad clara: ofrecer el mayor apoyo y la mejor protección posibles a los bomberos durante las intervenciones. Por esta razón, el líder en tecnología e innovación de su sector decidió, a finales de los setenta, arriesgarse a innovar en el desarrollo de productos: simplemente, empezó a preguntar a las fuerzas de intervención cuáles eran sus necesidades. Siempre por delante de los tiempos, en 1978 Rosenbauer hizo algo hasta entonces de lo más inusual: implicar a los usuarios, sus deseos y necesidades desde el principio del proceso de desarrollo de un nuevo vehículo. Como pionero del sector, Rosenbauer fue el primero en realizar una encuesta a gran escala entre sus clientes. Se envió un extenso cuestionario a los principales aeropuertos del mundo. Para que los propios bomberos describieran cómo imaginaban su vehículo ideal. Rosenbauer se basó en sus deseos y necesidades para desarrollar un nuevo vehículo de extinción de incendios en aeropuertos con un diseño, ergonomía y manejo únicos.

Para crear algo nuevo, hay que dejar atrás lo viejo.

El motor es Mercedes-Benz, el chasis, Reynold Boughton. El prototipo del SIMBA reúne lo mejor de todo. También en el diseño. Nada menos que el pintor Kristian Fenzl, hoy mundialmente conocido, confiere al SIMBA su revolucionario lenguaje visual. Este artista excepcional, que por entonces trabajaba en la Escuela Superior de Bellas Artes de Linz, diseñó la imagen de los nuevos vehículos de extinción de incendios en aeropuertos . El resultado: un vehículo amarillo como señal de advertencia con una cabina acristalada de gran superficie, ventanas con un tinte dorado y puertas basculantes.

Tras dos años de desarrollo, Rosenbauer presentó ante el sorpendido sector de esta industria en la feria Interschutz de 1980 un Airport Fire Fighter. Se trata de un vehículo que revolucionará las intervenciones en los aeropuertos: el SIMBA 6×6. Sin embargo, el prototipo fue el único vehículo con chasis de Reynold Boughton. Más tarde, Rosenbauer cambió al fabricante alemán Titan, en cuyos chasis se basan los posteriores SIMBA 6×6 y 8×8.

Tras su espectacular estreno mundial en la Interschutz, el "león" de Rosenbauer comienza imparable su marcha triunfal, convirtiéndose en el vehículo de vanguardia para las operaciones de extinción para los cuerpos de bomberos encargados de incendios en aeropuertos de todo el mundo. Rosenbauer fue galardonado por su concepto revolucionario con el Premino nacional austriaco a la innovación de 1983. A finales de los noventa, el PANTHER aparece en el mercado y el último SIMBA sale de la fábrica de Leonding (Austria) en 1996 . Hasta el día de hoy, el SIMBA se considera el precursor de un diseño funcional extraordinario.

Del león a la pantera.

Desde siempre, para Rosenbauer el éxito ha significado el estímulo para seguir mejorando y para ofrecer más rendimiento, protección y confort a los cuerpos de bomberos. Así, esta empresa austriaca de larga tradición, basándose en el SIMBA, desarrolla el primer PANTHER del mundo en 1991, con lo que consigue definitivamente hacer historia.

El PANTHER enlaza directamente con el éxito del SIMBA y se convierte en el nuevo buque insignia de la flota Rosenbauer. En 1988 comienzan las labores de desarrollo del nuevo vehículo de extinción de incendios en los aeropuertos. El objetivo es sentar un precedente en cuestión de diseño, materiales y rendimiento. Una vez más, el diseño preliminar se encarga a Kristian Fenzl, que vuelve a convencer con su genialidad. Con el diseño del PANTHER, el artista crea una síntesis única de funcionalidad y forma que sigue marcando un hito al día de hoy. En comparación con el SIMBA, el nuevo vehículo es más redondeado: se eliminan las esquinas y los cantos del parabrisas. El material utilizado también influye en las nuevas formas: la carrocería está hecha de plástico reforzado con fibra de vidrio en casi su totalidad.

Rosenbauer también quiere abrir nuevos caminos en lo que respecta al chasis. Esta empresa innovadora desarrolla un chasis propio para el nuevo vehículo de extinción de incendios en los aeropuertos en colaboración con MAN. Y entonces, en 1991, durante la celebración del 125 aniversario del grupo austriaco, el PANTHER se presenta por primera vez al público de todo el mundo. Y el jefe de la aviación civil lo bautiza como es debido, con una botella de cava.

La presentación es todo un éxito. Sus especificaciones técnicas entusiasman al público especializado tanto como su diseño innovador. Con sus 1.000 CV, el PANTHER 8×8 acelera de 0 a 80 km/h en 24 segundos y alcanza una velocidad máxima de 135 km/h. Dependiendo de las necesidades del cliente, puede transportar entre 10.000 y 14.000 litros de agua, entre 1.000 y 2.000 litros de agente espumante y 500 kg de polvo. El peso de carga máximo es de 40 toneladas distribuidas sobre cuatro ejes. A esto se añaden prestaciones técnicas como un sistema de cámara para una mejor visibilidad en condiciones climatológicas adversas, el cierre automático de las puertas basculantes exteriores a una velocidad superior a los 3 km/h y un sistema reforzado de aire acondicionado.

El primer PANTHER se entrega en Ginebra en 1991. El mismo año, recibe el Premio nacional austriaco al diseño y pasa a la historia de la empresa como el "PANTHER de diseño". En cuestión de velocidad, aceleración y forma, nadie puede vencer al PANTHER hasta la fecha.